
"Tal vez no importe todo lo que ha pasado.
Tal vez haya llegado la hora de dejarte atrás.
Realmente nunca estuviste conmigo.
Hoy sólo siento odio.
Hoy sólo siento lástima por ti,
porque de tu boca no salieron más que dagas,
porque de ella nunca salió un te quiero.
Jamás exisitió para mi un abrazo sincero.
Nadie te enseñó a darlos, y tu solo nunca aprendiste. Tampoco me dejaste enseñarte.
Tuviste miedo de quererme y me abandonaste.
No importa, nunca te eché de menos.
Te di mil y una oportunidades.
Hiciste todo lo contrario a aprovecharlas.
Hoy te cierro mis puertas.
Hoy te expulso de mis pensamientos y de mi,
Hoy me convierto en un milagro médico.
Hoy tu no existes para mi."
Sirke releyó lo que había escrito, arrancó la hoja y sin más comenzó a estudiar su exámen de griego.

