November 30, 2006
"Esta es una de esas tardes [o quizá noches pues había perdido la noción del tiempo] en las que con un clip utilizado a modo de pinza para apartar el molesto flequillo, realizaba mi último esfuerzo por aprobar un examen. Cuando piensas que ya casi lo tienes todo dominado, recuerdas milagrosamente que te queda por estudiar media materia. ¡Dioses! Así no aprueba ni el tato… ¿De qué me sirve ser tan inteligente?" Se levantó a buscar todos esos apuntes que le faltaban con la certeza de que eran esa clase de incordios que nunca encuentras cuando los necesitas y siempre aparecen cuando no hacen falta.
Revolviendo los cajones encontró muchos papeles, muchas historias frustradas como la suya propia, y una foto. Su aparente seguridad se derrumbó cual torre de naipes abandonada a merced de una ráfaga de viento. "¿Qué pasa? ¿Qué es lo que va mal?" leía sus escritos a media voz, intentando imaginar qué pensaría de ellos una persona cualquiera al leerlos. Entonces recordó las palabras de Mihai, como en muchos otros momentos en los que necesitaba de su sabiduría, retumbando en su cabeza: -¿Algún día podrás perdonarnos? "Lo cierto es que no. No creo que pueda perdonar al mundo. Soy mala y egoísta, inconstante, intransigente, prepotente y retorcida, desordenada e inestable, terrorista de mi propia vida y asesina del amor. No puedo perdonaros por haberme convertido en esto, como tampoco puedo perdonarme por haberlo hecho." Remangó su brazo y observó aquella horrenda cicatriz. "Te abrirás de nuevo-le dijo-algún día."
Guardó la foto con la certeza de que no era ella quién debía guardar aquel tesoro y con la rabia de quién desea tener incluso copias del mismo. "¡Qué horrible es tener algo que deseas con todo tu ser y saber que no te lo mereces! ¡Qué horrible es tener la certeza y el miedo de que algún día tendrás que devolverlo! ¡NO QUIERO, NO QUIERO, NO QUIERO! Ojalá dejase de temblar ante tus ojos. Ojalá pudiera hacerte sonreír… pero eres solo una foto. Aunque tengas mi alma, Volveré al infierno."

November 22, 2006
Sirke esperaba sentada en una cafetería llevaba un jersey verde y ocultaba su nariz y su boca con él. Alguien se sentó a su lado con una taza de café.
-"No me gusta el café."
-¿Hay algo que te guste?
-"Girar."
-¿Qué hay de vivir? ¿No te alegras de seguir viviendo?
-"Me da igual."
-¿Por qué?
-"Porque es aburrido."
-¿Morir es divertido?
-"No lo sé, no me dejasteis comprobarlo."
-¿Por qué eres tan cortante?
-"No me agradas."
-¿Por qué?
-"Porque eres simple."
-¿Simple?
- "Estúpido."
-¿Y por eso tienes que faltarme el respeto?
-"Si."
-¿Quién te lo dice?
-"Nadie. Vuestro principal problema es dejar que os digan las cosas…"
-¿Tu no lo haces?
-"No."
-¿No tienes amigos?
-"Si."
-¿Y no te importa lo que puedan sentir si te mueres?
-"No."
-¿Y tu familia?
-"No."
-¿Por qué?
-"Yo no decidí nacer, pero yo decido cuando morir."
-¿Sin más? ¿Por qué no decides cuando vivir?
-"Porque uno no decide vivir, simplemente vive."
-¿No tienes miedo?
-"Si."
-¿Y aún así decides morir, sin causa aparente?
-"¿Falta mucho para acabar con esta gilipollez?"
-Podemos acabar cuando tú quieras.
-"Bien."
"Oscuridad, frío… ¡Cómo me gusta el frío! ¿Qué es ese ruido? ¿Quién está ahí?" -"Despierta" "…¿Quién es?" -"Soy tú" "¿Cómo puedes ser yo?" -"Soy quién tú quieras que sea. Mírame, abre los ojos" Y lo hizo. No sabía donde estaba, no sabía donde estaba acostada, ni siquiera sabía que lo estaba. Reprimió un grito, sobre ella había un espejo, o eso creía. Se asustó al ver a alguien suspendido en el aire encima de ella. Estaba tan cerca que se rozaban la nariz, pero aquel ser no respiraba, aquel ser tenía su cara… Demacrada, con la piel verde, parecía un zombi. Sus labios estaban muy pálidos y su pelo parecía estar cubierto de escarcha, como si hubiese estado metida dentro de un congelador.

-"¿Me ves?" El eco de su voz le taladró los oídos, solo que no eran sus labios los que emitían aquel sonido. -"Yo soy toda la mierda que tienes dentro: Yo soy rencor, miedo, odio, orgullo, vergüenza, traición, venganza. Soy la falta de luz y de calor, soy la manzana envenenada que mordió Blanca-puta-nieves, soy la manzana que mordió Adán, aquella que está podrida y se dedica a pudrir al resto. Soy todas tus manías, todos tus malos sueños, todos tus secretos. Soy la niña corrompida, la maldad hecha materia. Soy todo lo que amas y lo que odias. Soy todo aquello por lo que decidiste morir, soy todo aquello que no quieres ser pero que eres. TÚ. Ahora que me ves, que sabes que no me imaginas, vuelve a intentar acabar conmigo, acaba con nostras."
November 20, 2006

No podía respirar, no ocurría realmente porque se ahogase, simplemente olvidaba como hacerlo. Mientras prestaba atención en clase, intentando centrar su mente en una poesía de Fedro se dio cuenta de que llevaba al menos dos minutos sin hacer funcionar su caja toráxica. De inmediato la invadió la sensación de tener una mano presionando su garganta.
Aquel día se dio cuenta e que ella era la favorita, la parte más amada de si misma y deseó no seguir viviendo. Su angustia no cesaba y aquel tirón constante en el cuello comenzaba a hacerle perder los nervios. "¡BASTA, BASTA, BASTA!" gritaba fuera de si camino a casa. Subió corriendo por las escaleras intentando paliar una angustia con otra. Fue una mala idea, sólo consiguió ponerse más nerviosa. Frenética abrió el grifo de su cuarto de baño, se desvistió y en el momento en el que el agua estaba más fría metió la cabeza debajo. Frío… ¡Cómo le gustaba el frió! Su respiración seguía agitada, pero poco a poco fue cambiando aquel sonido escalofriante proveniente de su garganta por el aún más espeluznante castañar de sus dientes. Rebuscó en los cajones desencajándolos y tirándolos al suelo, no sabía que buscaba, sólo sabía que no lo encontraba. Un grito de terror quebró el rítmico silencio. Apoyó pesadamente su cuerpo contra la pared y se deslizó hasta el suelo. Se tumbó en posición fetal, como hacía para dormir, aquella posición que le otorgaba tanta tranquilidad, sintiéndose regresar al vientre materno, ajena a la contaminación humana.
Lentamente bajó los párpados. Exhaló todo el aire que le quedaba mientras se sentaba y balanceó su cuerpo hacia adelante y hacia atrás evocando los momentos en los que su madre la acunaba. Tarareaba esa canción de la que ni siquiera recordaba el nombre, ni tan siquiera la letra, sólo la música que la adormecía mientras se aferraba a un pulgar. Estiró la mano y la encontró, pequeña y afilada: "Tu me ayudarás a salir de aquí, tu me llevarás con ellos, si es que existen, o me empujarás al sueño eterno, al vacío inexorable. ¡Qué poco respeto le tengo a la muerte!"
Con el poco coraje que le quedaba levantó su brazo y realizó un corte limpio, sin titubear, mutilando aquello que entre borbotones de sangre distinguía como una de sus venas. Fue momentáneo, nunca había soportado bien la sangre, se mareó, sus ojos se tornaron blancos, su cuerpo y su cara estaban manchados de sangre, el pelo le caía sobre la cara, recordando a aquella estúpida muñequita salida de una película de terror. "No me mires, déjame marchar" murmuró mientras saboreaba su propia sangre.
Su cuerpo quedó inerte en el suelo.
November 18, 2006

"¿Existe el destino? ¿Realmente hay ago que nos lleva a encontrarnos con personas, lugares…? ¿Algo que nos empuja a estar en un lugar y en un momento determinado para que simplemente nuestra presencia pueda cambiar las cosas? ¿Sería justo que nuestras vidas, aquellas que creemos controlar, fueran sólo el fruto de dicho fatum? ¿Sería justo que una vida dependiese de una cadena de acontecimientos? ¿Cuántas veces hemos escuchado "Pasó porque tenía que pasar" o "fue cosa del destino"? ¿Y que hay de ese famoso "Es la voluntad de nuestro señor"?
¿Qué ocurre entonces con las señales? Como aquellas veces que llevas meses pensando sobre algo, tal vez en escribir una carta, llamar a alguien, pedir perdón, o tal vez salir solo. Cuando te das cuenta de que a tu alrededor hay montones de cosas que te muestran un camino, la repetición constante de un nombre, conversaciones y preguntas que aparentemente no tienen mayor importancia. Un continuo ciclo, una continua repetición. Exactamente como cuando sabes que va a ocurrir en una película. Repitiéndose la historia una y otra vez… ¿Cómo se sale de ese círculo vicioso? ¿Cómo se escapa del destino? ¿O acaso escapar forma parte del mismo fatum? ¿No nos cierran entonces sus cadenas? ¿No será que hagamos lo que hagamos formaremos parte de él? Como perros con correas invisibles.
¿No será entonces triste sólo existir para formar parte de su rompecabezas? Prefiero pensar que soy la única culpable."

November 16, 2006

"Allí estaba yo, sentada en la silla de siempre, delante del ordenador de siempre, repitiendo el ritual de todas las tardes, esquivando los libros una vez más. Viendo videos de Nickelback mientras hablaba con Mihai, oportuno fue, pues llevo un día de perros. Cabreo general, con él, con las clases de filosofía, con el otro él… "Te entiendo" fueron sus palabras, que desencadenaron un chorreon de palabras mías, en contra de esa frase, contando algunas de las cosas que me oprimen. "Hace tiempo que dejé de imaginarte una infancia sin lagrimas…" ni siquiera pude respirar tras esa frase, la melodía seguía sonando y yo repetía el estribillo sin cesar, a pesar de que no tenía que cantarlo en ese momento, porque sabía que si dejaba de cantarlo aunque fuera por un segundo no podría contener las lágrimas que pugnaban ardientes tras mis ojos. Lágrimas cargadas de rabia y dolor, légrimas de fuego.
Observaba el video, un hombre salvaba a otro y así le transmitía el poder de ver sobre las cabezas de la gente el tiempo que le quedaba de vida. Es así como encuentra a una persona a la que le queda 0,1 de vida y la salva de la muerte, transmitiéndole a ella aquel don y perdiéndolo él. "Show me what it’s like to be the last one standing, and teach me wrong from right, and I’ll show you what I can be. Say it for me, say it to me, AND I’LL LEAVE THIS LIFE BEHIND ME, say it if it’s worth saving me"
"Say it for me, say it to me, say if it’s worth saving me" ¡AND I’LL LEAVE THIS LIFE BEHIND ME! me sorprendí al darme cuenta de cuanto significado esconden todas las palabras que pronuncio, todas las palabras que escribo.
Filosofía, quién reniega de la filosofía reniega de si mismo. ¿No es triste eso? Filosofamos en cada rincón, en cada esquina, solos o acompañados, no importa ni cómo ni cuándo ni dónde. La filosofía forma parte de nosotros mismos. Me da asco la gente que la menosprecia, me da asco la gente que se menosprecia a si misma, me da asco la gente que no se hace preguntas y si se las hace no se da cuenta de que se puede aprender de las reflexiones de otros sin tener por ello que estar de acuerdo con ellas. ¿Importa la edad? No. Miles de preguntas, exactamente las mísmas preguntas llevan formulandose desde que existe el ser humano, miles de personas han intentado contestarlas antes que tú, han dedicado su vida a ello y tu eres quién eres gracias a que esas personas pensaron en ti sin que si quiera existieras. Gracias a que exisitieron personas mucho más inteligentes que tú que las escucharon. No basta con tener voz, hay que saber hacerse oir. No basta con aprender a escribir y a pensar, hay que APREHENDER. No basta sólo con ver, hay que aprehender mirando. No basta sólo con oír, hay que aprehender escuchando. Una de las bases para todo esto es darse cuenta de la propia estupidez. ¿Sabéis lo aburrída que puede llegar a ser la clase de filosofía porque hay gente que no comprende los conceptos más básicos? Gente privada del placer de comprender las cosas en un plano superior al de la simple información de los sentidos. Gente que por más que se lo expliques de mil maneras jamás lo entenderá. Arboles que jamás darán frutos. Estériles.
Hoy ha nevado y no ha sido un día especial porque la nieve no ha cuajado. Hoy ha nevado y sigo esperando que pase algo que convierta este día en un día especial y no en un día más de mi existencia. Hoy ha nevado y espero que llegues a comprender todo lo que estas palabras significan para mi.
Aún así, sigo pensando que los paraguas limitan el desarrollo personal."
November 14, 2006

"¿Es qué tan difícil te resulta escucharme? ¿Es que tan difícil es romper con tus putos esquemas? Deja de intentar obligarme a cumplir con tus jodidas expectativas porque no es lo que quiero para mí.
Luchando por borrar los recuerdos que traen otros recuerdos, luchando por borrar las mentiras y los silencios. Luchando por ser feliz, luchando por VIVIR. ¡Y cuando creo que lo estoy consiguiendo, cuando me acerco a un atisbo de felicidad, apareces tú, el enorme gigante que se pone en medio!
¿Por qué no puedes dejar de ahogarme? YA NO SOY TU BEBÉ. Déjame ser feliz. No quiero lo que me das, no quiero tus opciones. Haré lo que tenga que hacer, no tenses la cuerda más de lo que ya está, porque cuando llegue la hora de traspasar esa puerta, no tendré reparos. Piensa bien lo que haces, que mis decisiones están ya tomadas.
¿Quieres apartarme de ti? Creo que no. Entonces no entres en terreno minado. Que no hay minas más peligrosas que las que tengo reservadas sólo para ti.
Y es que hay un millón de cosas que no te he perdonado. Un millón de cosas que me queman. Un millón de palabras jamás dichas, porque YO, si que sé el daño que se hace con las palabras."
November 12, 2006

"Nunca nada le perteneció, nunca nadie fue su dueño. Bestia salvaje e indómita. Vieja, rápida y sonriente. Azul y gris. Lentitud en sus gestos. Lentitud en sus palabras.
-Apártate-le dijo al León.
-Serás mi cena-le dijo él.
—
-¿Pero dónde se ha visto que un león se zampe a una pantera?-interrumpió Mihai.
-"Cállate, déjame terminar la historia."
—
Ella rió y le hizo creer que se rendía, le dejó que la mordiera y se llevase parte de su carne, y al saborearla, el León huyo. Ella sabía que lo haría. Se incorporó gimiendo, buscando, mientras se arrastraba, aquel lago de aguas curativas, allí le encontró, enloquecido. Rugía y lanzaba zarpazos a las gotas de agua que él mismo con sus patas, chapoteando en ella, había provocado. Cada roce con el agua cristalina lo enfurecía. Ella se tumbó sobre la orilla, esperando a que sanase su herida y le observó.
-Sal del agua-le dijo, y su susurro rasgó el aire, más potente que sus rugidos, y el león paró. Con el rabo entre las patas se acercó y la miró a los ojos. Ya no podría escapar de ellos.
-¿Por qué no puedo dejar de mirarte?-le preguntó. Ella no le dijo nada. Dejó que él se tumbara a su lado, dejó que la probase una noche, dejó que escuchase su corazón un segundo y luego, mientras él dormía, lo devoró.
Cuando acabó, se miró en las aguas. No era su reflejo, si no el del León el que veía.
-Ahora siempre estarás conmigo-le dijo, y el León sonrió."
November 6, 2006

"Tal vez no importe todo lo que ha pasado.
Tal vez haya llegado la hora de dejarte atrás.
Realmente nunca estuviste conmigo.
Hoy sólo siento odio.
Hoy sólo siento lástima por ti,
porque de tu boca no salieron más que dagas,
porque de ella nunca salió un te quiero.
Jamás exisitió para mi un abrazo sincero.
Nadie te enseñó a darlos, y tu solo nunca aprendiste. Tampoco me dejaste enseñarte.
Tuviste miedo de quererme y me abandonaste.
No importa, nunca te eché de menos.
Te di mil y una oportunidades.
Hiciste todo lo contrario a aprovecharlas.
Hoy te cierro mis puertas.
Hoy te expulso de mis pensamientos y de mi,
Hoy me convierto en un milagro médico.
Hoy tu no existes para mi."
Sirke releyó lo que había escrito, arrancó la hoja y sin más comenzó a estudiar su exámen de griego.
November 3, 2006

"Saliendo de la consulta llovía, lo hacía tan fuerte que parecía que caían bombas sobre nosotros. Durante un estúpido instante pensé en quedarme a esperar para que dejase de llover. ¡Qué demonios! Guardé los papeles en la mochila y con paso decidido atravesé la puerta. A los pocos segundos no había parte de mi cuerpo que no estuviese mojada, ¡Qué incómodo es sentir que se te mojan los calcetines! Estaba tan mojada que dejé de sentir que caía el agua sobre mí. Mis gafas estaban cubiertas de pequeños puntos blancos que me dificultaban la visión. La gente corría a resguardarse, presa de sus paraguas, mirándome sorprendidos al pasar por mi lado. No había prisa, ni siquiera recordaba a donde me dirigía, sólo seguía el rumbo de mis pies. Música, la música del agua lo inundaba todo, no existía otro sonido.
-Chiquilla, vas a coger un resfriado como un piano- me dijo el típico viejo verde idiota apareciendo por detrás, rompiendo el encanto del momento. Le vi correr hacía la otra acera con su paraguas y sentí pena de la gente como él que nunca podrá apreciar estos momentos. ¿Resfriado? yo sabía que no, no le tengo miedo al agua, es mi amiga, en esos momentos, yo era agua.
Demasiada realidad tras las esquinas. Sentí frío y me alegré de saber que aún puedo sentir. Me sentía bien, pisando cada charco, tal y como cuando era pequeña, pasando por allí por donde el agua te cubre hasta los talones sin siquiera evitar los chorreones que caen de los balcones. Pasando por encima de pequeños mares me di cuenta de que el agua había cesado, que había limpiado mi alma de las costras que rodeaban las heridas que tu causaste, heridas que no cierran ni cerrarán nunca, porque cualquier día es un buen día para odiarte. Tener padres para esto…
Sigo caminando, el aire puro llena mis pulmones y disfruto con cada inhalación. Poco a poco voy bajando de la nube, despertando del sueño. Poco a poco voy llegando a eso que algunos llaman hogar."
November 2, 2006

Sirke se tumbó en el suelo tal y como Jesucristo en la cruz. Su espalda crujió… "¡Puñetera!" `Zoe Jane´ le llenaba los oidos. Lloró sin lágrimas, sin ruido, lloró por ella, por su corazón, por sus brazos y por sus labios. Lloró por el fin de la melodía, con el último acorde, por el mundo, por la vida, por la muerte. Lloró por el miedo que la paralizaba y gritó en silencio. "Cierra los ojos y sueña."
November 1, 2006

-Te estás quedando quieta-le advirtió Mihai.
"No puedo quitarme esas palabras de la cabeza. Tenía razón, había pasado de hacerlo todo, de darlo todo a no hacer nada, a esperar a que fuera otro el que hiciera la próxima jugada. El agua me caía hirviendo mientras pensaba sobre ello, me estaba duchando con el agua demasiado caliente para mi gusto, comenzaba a marearme. Pero de pronto me di cuenta que un cosquilleo me recorría todo el cuerpo y me recordaba que estaba viva. El último chorro de agua helada, como de costumbre, acabó de despertarme. Me encanta sentir que se me congela el cerebro y que después se reactiva con más potencia. Las mejores reflexiones son aquellas que llevan una ducha de por medio. ¿Desde cuándo espero yo a que sean otros los que den el primer paso? ¿Desde cuándo vivo pendiente de el "Y si…"? No importa ser quién de el brazo a torcer, no importa el riesgo que se corra. Vivo para equivocarme, para aprender a hacerlo. Tal vez no debí llamar, tal vez no debí caminar por cientos de cuerdas flojas ni tirarme al abismo con los ojos cerrados, pero lo hice y volveré a hacerlo cuantas veces haga falta. Es por eso por lo que vivimos, y de nada sirve fingir que duermo por las noches, porque eso no hará que me quede dormida. ¿Para qué engañarse a uno mismo? Nada ganas con ello. Si voy cuesta bajo y sin frenos, deja que me mate. Nunca tendré que preguntarme qué habría pasado si no hubiera frenado. ¡Y yo que lo había olvidado!"

Sirke se hablaba a sí misma en su habitación:
"Mediocridad. Es todo lo que veo a mi alrededor. Sólo hay una forma de hacer las cosas, una forma de verte inmerso en la rutina hasta olvidar qué era aquello que querías, qué es aquello que tanto te dolía. Rutina, rutina que anestesia y adormece los sentidos. Sabiduría absurda e inexistente, el "saberlo todo" y no "saber de nada". Demasiado poco tiempo para demasiadas cosas. Primero evitar los cánones, después encontrase a sí mismo, y entre tanto el tiempo se te ha escapado de las manos y te ha dejado los barrotes de su jaula dorada. Sólo los barrotes, porque cuando al final puedes escapar de su celda es cuando comienza la cuenta atrás, ya no importa si te escapas antes o después porque para ti realmente no hay ningún después. Frenas. Dejas de actuar y dejas que te alcance el cazador, que te atrape la presa; lloras porque estás cansada de vivir tan deprisa, lloras porque te pesan los grilletes y ya no puedes hacerlo. Ríes, porque quedan pocas lágrimas, ríes hasta quedarte sin aire y hasta que te duelan las costillas, porque tu cuerpo grita en busca de oxígeno y destensar los músculos. Constante y jodido vaivén… Y mientras tanto, YO, te busco un papel en toda esta tragicomedia."